Comiendo “sin corazón”

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Por: Ricardo Meza Godoy / plex

Recorriendo imágenes e información sobre los daños que está provocando el Huracán #Florence en Carolina del Sur y Carolina del Norte, en la costa Este de Estados Unidos, me topé con un tuit de una persona que comparaba cómo estaban, en su mismo país, unos disfrutando con shots de licor en un bar, mientras otros estaban viendo cómo los vientos y la lluvia destruían todo a su paso, incluidos sus hogares, centros de trabajo y escuelas.

Irónico, pensó.


Hoy por la mañana vi que compartieron una fotografía del periódico Frontera Tijuana. En la imagen se aprecia una típica taquería donde las personas comen tranquilamente, mientras al fondo se puede distinguir a un hombre tirado en el piso, muerto por arma de fuego o arma blanca, como sea, una muerte violenta. Y en la taquería nadie parece prestar atención a la escena detrás.

Oh Internet. Tan fácil criticarnos unos a otros. Alguien podría decir que los comensales de la taquería no tienen corazón, que no tienen educación ni empatía por la tragedia humana. Sin embargo, otros podrán decir que la violencia en Tijuana ha llegado a tal nivel, que las personas necesitan seguir adelante con sus vidas, y lamentarse por la muerte de cada desconocido les consumiría el día. Y en este punto es precisamente donde quiero hacer énfasis.  


Si acusamos a los de la taquería de no tener corazón, habría que pensar que todos estamos en el mismo nivel, porque en todo momento en todas partes hay tragedias similares, que sabemos que existen y que a pesar de ello decidimos continuar con nuestra rutina diaria, y hacer como que las olvidamos.

Ese tipo de muertes, como la de la taquería, son atractivas en cierto modo, porque son visualmente grotescas, sorpresivas, dan una curiosidad morbosa. Pero hay otro tipo de muertes, otro tipo de daños a seres vivos que dificilmente podemos poner en un segundo nivel.

¿La muerte es muerte no?, sea a un metro o a 3 mil kilómetros de distancia; sea rápida, o lenta y dolorosa; sea visualmente atractiva o gris.


Decir que estamos perdiendo la sensibilización ante sucesos trágicos, no estoy muy seguro. El asunto es que ahora ponemos más en evidencia nuestro actuar. Tenemos más ojos y oídos en cada vez más sitios. Estamos caminando en la vida con un espejo frente a nosotros que registra lo que hacemos. Y en muchas ocasiones, cuando no usamos filtros no nos gusta nuestra propia imagen. 

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Fotografía de portada: y6y6y6 / CC-BY

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