Develan posible operación de red de trata de personas y piden protección

Por: Ricardo Meza Godoy / plex

Ensenada, B.C.- Denisse Viviana Dávila Rivera asegura que las autoridades investigadoras le dijeron que el caso en el que se había involucrado se iría a nivel nacional, pues estaban ante una red de trata de personas que opera en Baja California, desde Ensenada hasta Tijuana. De ese tamaño era el problema.

Decidió convertirse en uno de los testigos de lo ocurrido con una joven menor de edad, presuntamente víctima de trata aquí en Ensenada, a la par de interponer una denuncia por privación ilegal de la libertad vinculada con ese mismo caso.

El primer día, dice, le brindaron protección ante la situación de riesgo en la que estaba. Le tomaron sus declaraciones como denunciante y como testigo, y después, ella y su familia quedaron por su cuenta para seguir con sus vidas, advertidos de no regresar a su hogar por la peligrosa situación, pero sin protección alguna.

De todos los problemas que pasó antes y después del caso de la joven de 13 años de edad, a quien llamaremos “Daniela”, el más preocupante para Denisse es que ahora deberá vivir a salto de mata para evitar ser agredida por quienes la amenazaron en diversas ocasiones, mientras intentaban ubicar a la menor.

Según narra la propia Denisse, Daniela habría sido rescatada tras un encuentro con sus familiares orquestado el pasado 12 de diciembre del 2016 con apoyo de ella y su papá, un ex comandante de la policía municipal de Ensenada de nombre Eduardo Dávila Aguilera. Los familiares de la menor vinieron a Ensenada desde la ciudad de Hermosillo, Sonora, y albergados en casa de Denisse planearon la forma de recuperar a la joven.

Fue durante ese proceso, cuando Denisse señala haber comenzado a recibir amenazas, ser obligada a subirse a un vehículo en donde un sujeto armado le advirtió que dejara de buscar a la joven, recibir advertencias directas de distintas personas, y en particular de la media hermana de “Daniela”, para que ya no la buscara.

La media hermana, según explica Dávila Rivera, fue la persona que convenció a sus familiares en Hermosillo para traerse a la menor Daniela a esta ciudad.

Las decisiones que Denisse tomó en el transcurso de las últimas semanas, con la idea de proteger la integridad de esta menor provocaron que se convirtiera en el blanco de amenazas, dirigidas hacia ella y otras hacia sus hijos. Teme por su seguridad y al día de hoy no ha podido regresar a sus actividades normales. Se encuentra refugiada en casa de personas de confianza, junto con su pareja y sus dos hijos.

La noche del pasado 13 de diciembre, en oficinas de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Baja California (PGJE), Denisse presentó una denuncia por el delito de “Privación Ilegal de la Libertad”, registrado bajo el número de caso (NUC): 0201-2016-11714.

Los hechos que serán narrados a continuación son parte de las declaraciones que están registradas en los expedientes formales, omitiremos únicamente los nombres reales del resto de los involucrados en esta denuncia interpuesta por Denisse Viviana Dávila:

Denisse vivía hasta el pasado 12 de diciembre, en un edificio de departamentos ubicado en la Calle Calafia de la Colonia Rosas Magallón. número 142 interior C2.

Ahí, en esos departamentos, tenía unas vecinas que son hermanas, una de 23 años y otra de 13. La de 23 años, la llamaremos “Sandra”, la de 13 es “Daniela”.

Denisse tenía a sus vecinas, se trataban de “hola cómo estás” y hasta ahí. En ocasiones si se le ofrecía algún favor se los hacía. El que más le pedían era hablar por teléfono pues nunca tenían crédito. Y a veces hacía de niñera de los hijos de Sandra.

El problema comenzó un día en el que Sandra le pide prestado el teléfono a Denisse porque no localizaba a su hermana, y tenía dos días sin verla. “Estoy bien preocupada porque no se donde está y donde hablo parece que está ahí pero como que me la están negando”, fue lo que le dijo.

– Denisse contacta a su papá, le explica la situación y ubican a una persona con quien supuestamente se encontraba la menor.

El papá de Denisse al comunicarse con la persona menciona que el sujeto le dijo que la menor no se encontraba ya con él, pero que había ido días antes, “No está desaparecida y la hermana lo sabe […] aquí no corre peligro, corre peligro con ella por eso ella no quiere irse”, le comentó en la llamada junto con otros detalles que les darían una idea de lo que estaba pasando con Daniela. Un día después, la menor aparece y la situación parece calmarse.

Días después, desde Sonora la abuela de Daniela tendría contacto con Denisse.

“Antes de que la abuela me hablara, ‘Sandra’ me había dejado encargado a sus dos niños, son chiquitos uno tiene 3 años y el otro tiene 2 años. Me los dejó encargados con la condición de que iba a llegar antes de las 10 de la noche por ellos, pero no llegó y desaparecieron juntas Daniela y Sandra. Dos días se desaparecieron. Como yo le prestaba el teléfono yo marcaba a los números que ella había marcado para ver si las localizaba para que fueran por los niños, porque yo los iba a entregar al DIF si no iban por ellos”, explicó Denisse.

“Hablé a la policía, fueron me levantaron un reporte porque habían dejado ahí a los niños y me dijeron que ellos no se podían llevar a los niños, que eso ya le tocaba al DIF, que porque ya era tarde ‘entonces es un rollote el papeleo’ se estaban diciendo uno al otro entonces me dejaron a los niños.

Yo le dije a los que les estuve hablando que si las miraban les dijeran que si no iban por los niños yo los iba a entregar al DIF. Cuando yo estoy marcando doy con el número de la señora ‘Elvira’, doy con el número de la abuelita que vive en Sonora. Y le digo ¿sabe qué señora usted conoce a Sandra?; ‘sí yo soy su abuelita’; ¡ah! que bueno mire yo tengo a los niños de ‘Sandra’ aquí me los dejó, dos días ya van, no puedo tenerlos aquí.

Los niños son muy mañosos los niños hablan de que su mamá está fumando drogas, te hablan de cosas muy fuertes, mota. Mi mamá tiene mota en una mochila el niño me decía. Mi hijo iba al baño, el niño quería ir a ver. Eran cuestiones que yo no podía estar permitiendo en mi casa.

Le dije a la señora, le comenté lo que estaba pasando y me dice, ‘mija es que yo no puedo hacer nada por tí, yo estoy en Hermosillo Sonora’. Entonces me dice ‘pero entrégalos al DIF me harías un favor a mí, que me quitas el pendiente, y le harías un favor a ella porque te los quitas de encima’. Señora yo no tengo corazón para hacer eso.

Además, le dije, de todo esto que le estoy diciendo, ‘Sandra’ está consumiendo drogas y no solo ella, está también su nieta ‘Daniela’ que tengo entendido que usted la crió. Entonces, no nada más las cosas están así, están prostituyendo a su nieta ‘Daniela’.

Pues la señora se puso mal en la llamada y me tomaron la llamada otras personas que eran tías de ‘Daniela’ y me dicen que si quién está hablando que si qué le dije a la señora porque se puso mal.

Le estoy diciendo que necesito que ellas vengan porque su nieta está corriendo peligro.

Me cortaron la llamada, a los días me hablan que si los puedo mantener al tanto de lo que está pasando en casa de ellas y así lo hice. Estuve marcándoles seguido, sabe qué pues ‘Daniela’ no ha llegado, sabe esto (sabe aquello).

Ese mismo día en la noche llega ‘Sandra’ con el pretexto de que no había ido por sus niños porque había estado mala en el hospital, y que no me podía pagar la cuidada de los niños porque no había conseguido dinero ni nada, pero me percaté que traía un tatuaje, un tatuaje recién hecho. Y lo dejé pasar le dije está bien.

Avisé a la señora que ya habían aparecido de que ya habían recogido a los niños.

Para esto hablo con ‘Daniela’ y me dice, no es cierto no le creas, ella te dijo eso pero fuimos con unos compas, no fue al hospital.

Dije bueno, por esto, ya las mantuve alejadas de mí.

Al día siguiente en la noche llegaron dos patrullas y estaban abajo, de policía municipal, yo me asomé en el balcón y baja ‘Sandra’ a hablar con uno de los policías. Duró un buen rato hablando con ellos.

Se sube y luego baja ‘Daniela’ la más chica. Baja y se va con los policías.

Desde ese día, tardó una semana (sin aparecer) y yo preguntando ¿y ‘Daniela’?
– ‘No se no ha regresado’, respondía la media hermana.
– ¿Y no la has buscado?.
– ‘Ira no se yo ya me cansé de buscarla yo no se qué le pasa y qué piensa ella pero yo no la voy a buscar.
– ¿Es tu hermana y no sabes dónde está?.

Entonces yo le marco a la señora y le digo sabe qué Daniela lleva tantos días que yo no la veo no se nada de ella, algo no está bien. Ella se fue así de su casa y no ha regresado. Incluso me pidió unas blusas prestadas y no ha regresado.

La señora se asusta y me dice que va a hacer todo lo posible por venir pero que no tiene dinero. Entonces yo le expliqué que tenía que venir porque las cosas estaban mal.
 

Fotografía: Ricardo Meza Godoy / plex

 
La señora de la renta va y me dice que no le están pagando la renta, que tienen un desastre en el departamento y que las va a desalojar. Esto fue un miércoles, le dieron chance de desocupar el departamento un domingo, no lo desocupa el domingo, le dan chance un día más, el lunes no vuelve a sacar sus cosas, llega la señora con su hijo y le saca las cosas.

Quedan las cosas en la calle y ella (Sandra) viene y me dice, ‘ayúdame por favor mandé a Daniela por dinero no ha regresado, no tengo a donde irme no tengo donde meter mis cosas’.

Le dije sabes qué yo no puedo hacer nada por tí, yo ya te ayudé muchas veces y tú no has querido hacer nada por tí, tú ya tu vida y yo la mía y la verdad pues no la ayudé la dejé en la calle.

Una señora la vio en la situación, le da chance de que guarde las cosas en uno de los departamentos porque su hija está en Tijuana y le dice ‘no pasa nada déjalos pero solo dos días porque si llega mi hija y encuentra tus cosas ahí me vas a meter en problemas a mi’. Como se le llegó la noche y no encontró dónde dormir, la señora, esa misma señora le brindó su casa. Le dijo, ‘pero un día porque mi casa es de una recámara vive mi hijo y familia entonces no cabemos, pero un día te puedes quedar, ya de ahí tú le buscas’.

Perdí contacto con ellas. Yo ya no supe nada más de ellas.

Empiezan a entrarme llamadas de la abuela preguntándome. Yo ya no se de ellas ya no viven aquí, ‘¿pero ya apareció Daniela?’ No señora no se nada de ellas.

‘Hazme un favor mija márcale a Sandra y pregúntale si sabe algo de Daniela’. Hablo.

– ‘No’
– ¿Y no la vas a buscar?
– ‘No, no se nada de ella no se dónde está’

Le marco a la señora y le digo sabe qué señora, definitivamente algo está pasando porque no está Daniela con Sandra. Me dijo que iba a venir de Hermosillo para acá pero que no tenía dónde llegar y le ofrecí que se quedara conmigo.

Cuando ella llega me dice que pues le haga el favor de contactarla con alguien que la pueda ayudar. Entonces yo le hablo a mi papá, le digo que tengo a la señora ahí en mi casa y que necesitamos investigar qué está pasando con Daniela.

Llega mi papá y empieza a hablar con la señora y pues entre la plática pues le comenta lo que ya le habían declarado a él, y pues la señora se puso mal. Para esto yo le empecé a contar que yo estuve viendo entrada y salida de hombres a su departamento.

Estuve viendo que Daniela muchas veces estaba drogada cuando se iba. Igual muchos policías municipales.

Entonces la señora pues se puso muy mal y me dice que por favor le de los números. Entonces le digo mire señora yo voy a marcar a los números, voy a preguntar si ya saben algo de Daniela. Empiezo a marcar y todo mundo me dice que no, que no saben nada de ella.

Me habla Sandra porque una de las muchachas que se llama ‘Yolanda’, le marco y ella marca a Sandra para decirle que yo ando pregunte y pregunte por ella.

Entonces me habla ya con groserías, que qué chingados ando investigando, que si me creo investigadora, que yo no se para quién está trabajando ella pero que me puede ir muy mal si sigo investigando.

Y le digo:

– ¿A qué le tienes miedo tu sabes en dónde está tu hermana?.
– Ya te dije que no andes investigando en donde no debes porque te puede ir mal.

Me empiezan a hacer llamadas amenazantes ella, ‘Yulisa’ que es su amiga con la que está viviendo. ‘Yolanda’ y un muchacho, no se qué nombre tiene. Llamadas para amenazarme que dejara de investigar.

Una de esas llamadas (el día 12 de diciembre del 2016), está llamando Sandra conmigo, está diciendo que me van a fregar que deje de estar investigando, me asomo a la ventana porque me dice que me está vigilando. Me asomo a la ventana, me dice ‘y ni te asomes, no te asomes que te estoy vigilando’. Me asomé y ella supo que me asomé, sí me estaba vigilando.

Entonces, están mis hijos adentro conmigo, están en peligro. Me bajo a la calle a ver qué está pasando, a ver si sí la veo a ver si es cierto que me está vigilando. Bajo, no veo nada, subo, estoy ahí estoy temblando estoy con mucho miedo.

Me vuelve a hablar. Me dice:
– ‘Hija de tu puta madre te tengo bien vigilada ¿quién tienes en tu casa?’
– A mis hijos
– ‘Pa ke te haces pendeja ¿a quién tienes en tu casa?’
– A mis hijos.

A mi nunca me sacó yo nunca le quise decir que estaba la señora.

Pasa, me dejan de hablar, no habíamos comido pues la señora iba llegando no habíamos comido.

Voy a la tienda, cuando voy a la tienda, estaba un hombre en una camioneta tipo Explorer color dorada vidrios polarizados, el vidrio del copiloto abajo, se estira abre la puerta.

Trae un chaleco rompevientos y hace esto (movimiento retirando un costado del chaleco) y trae un arma y me dice súbete.

Y me quedé (paralizada).

– ¡Súbete!.
 

 
Yo me subí porque si corría se iba a bajar, mis hijos están adentro y él con un arma y enojado. Me subí al carro pensando que a lo mejor le iba a dar pero no, ahí se quedó.

Y me empieza a decir que deje de estar investigando sobre Daniela que no quiere que esté de metiche, que las reglas de la calle son ‘ver oir y callar’. Le digo que yo no estoy investigando nada que yo le presté unas blusas a Daniela que era lo único que quería saber para ver si me las iba a regresar.

– ‘Para qué te haces pendeja, tu andas investigando a quién le estás … ‘ Me empieza a insultar.

Me quiero bajar, presiona el botón baja los seguros, sube el vidrio.

– ‘¿A dónde vas qué no ves que te estoy hablando?’, dice.
– Yo no tengo nada más que decirte ya me tengo me voy a bajar.
– ‘No, te estoy diciendo que por tu bien deja de estar investigando no te conviene, no sabes con quién te estás metiendo’

Me abrió la puerta y me bajé. Subí (a la casa) estaba super super asustada.

Llego, dejo mi comida, veo que mi niño está ahí, trato de tranquilizarme. Llegó la señora.

– Sabe qué, vamos a hacer esto, me voy a quedar de ver con Sandra, vamos a encontrar a Daniela hoy para que ya pare todo esto. (Dijo a la señora). Yo ya no quiero que me estén amenazando, mi esposo no está enterado de todo lo que está pasando así que tenemos que parar esto lo más pronto que se pueda.

Le marco a Sandra no me contesta, ella me regresa la llamada de otro número ya más tranquila, y me pide disculpas por lo anterior que me había estado amenazando y me dice, ‘es que estoy preocupada por mi hermana’. Te entiendo le dije, te entiendo que estás preocupada por tu hermana.

Le digo, ¿oye dónde te estás quedando?, ‘¿para qué quieres saber?’, nomás ¿dónde te estás quedando? le digo. Fíjate que es 12 de diciembre es Día de la Virgen, mi mamá va a hacer una comida va a haber piñata va a haber todo, para que lleves tus niños a que coman, pero te quiero ver.

‘¿Para qué?’ me dice, pues para ver cómo estás para ver cómo están los niños ándale.

Me dice ‘vamos a hacer una cosa ven a donde yo estoy’. Pero no se dónde estás.

‘No te preocupes yo te digo’ te vas a venir por toda la Calafia,vas a pasar el Mercado Sinaloense, va a estar un mercado que se llama Moreno y ahí te voy a ver. Le dije que sí y agarré y me subí al niño al canguro, al otro de la mano.

La señora la mamá de ella, ‘Elvira’, le dije sabe qué señora yo no puedo ir sola usted sígame a distancia para que no la vean, usted por un lado y yo por el otro, como si usted no me conociera.

Me bajo de la banqueta para cruzarme y me habla (Sandra). ‘No te bajes vente por esa acera’. Volteo para todos lados, ¿de dónde me estás viendo? ‘Ya te dije que te tengo vigilada tú camínale’. Bueno pues ya vengo a tal altura, ‘tú síguele’.

Seguí caminando.

Cuando llego a donde nos habíamos quedado de ver ella no estaba.

Entonces le marco pero no me contestaba y me dice que ahí va por mí. Pero le quitan el teléfono la muchacha ‘Yulisa’, y me dice:

– ‘¿Tú eres la muchacha que va a venir a la casa?’
– Sí.
– ‘¿Ya te dijo Sandra cómo está el pedo?’
– ¿De qué?
– ‘Mira así están las cosas te voy a decir la neta, aquí estamos pisteando aquí hay broncas así que para que ni empieces con tus habladurías yo no quiero broncas aquí’
– No no te preocupes nomás voy a ir a ver cómo está Sandra y los niños es todo.

Para cuando yo me volteo viene la misma camioneta del mismo hombre que anteriormente me había subido afuera de mi casa.

De esa camioneta se bajó Sandra, venía con su hijo arriba del carro. Como eramos vecinas los niños se conocen, se hablan, se dicen primo.

Cuando lo ve el niño ‘¡primo!’ se emociona. Sandra baja carga al niño y lo sube al carro.

¿Y el niño él qué sabe el peligro en el que estamos y viene el hombre que me había subido con un arma?. Él no sabe lo que estamos pasando. Él me dice que me suba. Mi hijo está arriba nimodo de no subirme.

Me subo, le dan, siguen un retorno y bajan a una casa azul de portón blanco.

Me bajan de la camioneta, bajo al niño, le da a la camioneta y se va el hombre de la camioneta.

Abren el portón y está el niño de ella y mi niño, y mi niño salió corriendo atrás de su hijo hacia adentro de la casa y se metieron hasta adentro, pero ahí había señores que estaban con armas y están drogas ahí adentro y yo no quería entrar pero mi niño está adentro ya otra vez, porque él no sabe en qué peligro está.

Entro con ellos y ahí me dicen, ‘¿ahora sí a ver qué chingados estás investigando, a tí qué chingados te importa si la Daniela aparece o no aparece, por qué estás tan nerviosa?’ y yo, ‘yo no estoy nerviosa’.

En eso estoy volteando para todos lados para ver si logro ver si tienen ahí a Daniela. Pero nomás vi hombres, estaban tres hombres y uno más que yo no vi pero que el niño me dijo que vio. Entonces me están diciendo que deje de estar investigando. Me están diciendo que ellos trabajan para gente pesada y que me van a estar vigilando si yo sigo investigando.

Me dice esta Yulisa, ‘¿por qué tan asustadita mija? no te va a pasar nada’. Le dije, ‘no serías capaz de hacerme algo’; ‘no me conoces mejor no investigues, aquí se tiene que ver oir y callar’, dijo. ‘No te metas en pedos que ni tuyos son morra’ me dice, ‘tú deja de estar investigando por tu propio bien’. Le digo, está bien, le digo que me tengo que ir porque tengo un compromiso con mi mamá.

Para quererme salir le hablo al niño. El niño, si yo le digo ‘Brandon ven’ él viene.

Pero tres veces, ‘¡Brandon ven!, ¡Brandon ven!’ y no viene.

Entonces la última vez que le grito ‘¡Brandon ven!”, el niño viene con cara de asustado y se me acerca y me dice:

– ‘Es que el señor no me dejaba salir’
– ¿Qué señor papi?
– ‘El señor’

Y lo apreté de la mano y le digo bueno pues nos vamos.

‘Por tu propio bien deja de estar investigando’ me lo volvieron a repetir.

Me salgo y está el portón cerrado y no me puedo salir. Y estoy ahí. Y me dice Sandra:

– ‘Mira, si no te quieres involucrar tú no estés investigando algo que no te interesa’.
– ¿Sabes dónde está tu hermana?
– ‘Ya te dije que no pero tú deja de estar en investigaciones porque ni investigadora eres y te puedes meter en muchas broncas, tú no sabes cuántas cabezas pueden rodar por eso. Yo estoy trabajando para alguien muy pesado y tú lo sabes’.
– ‘Así que más vale que dejes de estar investigando’

Cuando yo salgo de esa casa, salgo pues bien asustada con mi hijo en la mano, lo más rápido que me podía alejar de ahí. Cuando me percato que atrás de mí viene un hombre, viene siguiéndome porque querían ver que yo no viniera con alguien.

Entonces la señora me marca, porque ella se dio cuenta cuando me subieron. Me marca y me dice ‘¿estás bien?’.

Señora le dije, me vienen siguiendo váyale caminando que ni la vean. Entonces ella camina está una taquería que se llama Chiquilines ahí por la Calafia que es de un amigo. Entonces yo me metí ahí a la taquería para asegurarme de que no estuviera el tipo. No lo volví a ver.

Viene la señora, viene una patrulla, la señora la para le dice lo que está pasando se sube y se va.

Yo ahí ya no me consta pero fueron ahí a la casa donde yo acababa de salir, fueron por Sandra y por la otra muchacha para que les dijeran sobre Daniela.

Ellos se fueron, yo en ese momento le marco a mi mamá, le digo que estas viejas están involucradas con narcos y que me quieren hacer daño. Me lleva a mi casa, me encierro y ahí me quedo.

Cuando me marca la señora Elvira la mamá de ella, me dice sabes qué los policías no me quisieron traer a tu casa, vengo caminando y me vienen siguiendo. Dice, abreme rápido porque no se quienes sean los que me vienen siguiendo. Bajé rápido le abrí, nos encerramos.

En esto me marca Yolanda y me dice ‘hija de tu pinche madre’ me dice, ‘vinieron los placas a mi casa te dije que no anduvieras investigando nada’ me dijo ‘vinieron y me hicieron un pedote’. Le dije ‘yo no se nada’ ¿’cómo chingados no?, tú sabías’ me dice. ‘No sabía nada’, le respondí. Me cuelga.

Tras de ella me marca Yulisa que fue a la casa donde yo fui:
– ‘Te dije bien clarito hija de tu puta madre, te dije que no quería broncas, si a tí te valió madre que aquí estuvieran mis hijos a mi me va a valer madre si truenan los tuyos’, me dijo.

– ‘Este morrito que traes va a valer madre’, refiriéndose a mi hijo más chiquito.

Ella me empieza a decir que me va a ir a golpear. Le quita el teléfono Sandra y me dice, ‘tú sabías que mi mamá está aquí’; ‘yo no sabía nada’; ‘tu sabías que mi mamá está aquí’; ‘yo no se nada’; agarré y apagué el celular.

Pasó toda esa noche, llega mi esposo y yo no le dije nada de lo que había pasado. En la mañana él se va y me marcan. Me marcan y me dicen que van para allá, que ya me tienen ubicada que van para mi casa. Y que van a ‘tronarme’ a mí y a mis hijos por lo que había pasado con la unidad que llevaron ahí.

Me asomo al balcón. Iba pasando el mismo muchacho de la misma explorer y me enseña el arma.

Y entonces pues me asusté y empecé a marcarle a mi mamá a mi papá, les dije que me sacaran de ahí de mi casa. Corrí con el señor de la tienda, le pedí que le hablara a una patrulla. Él le habló a la patrulla, yo le hablo a mi papá le digo que venga porque me quieren golpear. Le hablo a mi mamá y le digo, necesito que saques a mis hijos de aquí. Cuando llegan ellos, llega la patrulla. Llegó primero que la patrulla, mi papá”.

Mientras los policías municipales atendían el reporte con el papá de Denisse y en presencia de su papá, ven pasar la mencionada camioneta dorada.

– ‘¡Esos son!’, le dicen a los policías.

Los siguen y los detienen más adelante. Tiempo después regresan y les comentan:

– ‘No. Dicen que a ella no la conocen’.
 

Fotografía: Ricardo Meza Godoy / plex

 
“Y no le tomaron datos”, refiere Denisse. “Van y siguen a la camioneta que yo les estoy diciendo que es la persona que me había subido, que es la persona que me estaba amenazando. No le toman datos, no le toman placas, me dicen: ‘dice que no te conoce’”.

“Después de que se va la patrulla nos metemos a la casa y marca Daniela, que es la muchacha que estaba desaparecida, marca y dice ‘mamá soy yo soy yo Daniela’, le marca al teléfono de la mamá.

La señora desesperada ‘mija mi niña dónde estás’. ‘Señora cálmese le digo, cálmese porque necesitamos saber dónde está ella’

– ‘Mamá te quiero ver a tí pero a solas’; Usted dígale que sí, usted dígale todo lo que ella le pida dígale que sí. Daniela se escuchaba muy nerviosa. Daniela se escuchaba como que le estaban diciendo que decir. Entonces le dice: ‘mamá, te veo en la colchonera no vayas a ir con nadie, tienes que ir tu sola. ¿Entiendes lo que es ir sola?’; ‘Sí’.

Para esto hacemos como un plan de estrategia yo iba a estar en un lado, mi papá en otro, la señora en otro, para cuando llegara Daniela detenerla pero no detenerla porque haya hecho un delito, sino detenerla por su seguridad, para que no corriera y no se asustara y entregársela a su mama.

Pues así fue, llegó la señora, estuvimos ahí esperando que llegara. Según ellos aseguraron que nadie acompañara a la señora, aseguraron el perímetro para poder dejar ir a Daniela, que Daniela estuviera con su mamá.

La señal para nosotros de intervenir con Daniela fue que su mamá la abrazara para que en ese momento ella no se pudiera mover, para que nosotros llegáramos. Pedimos refuerzos de la policía. Tardaron, pasan y osea nosotros ahí teniendo a Daniela. Pasan y vuelven a pasar y no se detienen, nosotros haciéndoles señas porque queremos que las agarren.

Entonces llega una patrulla nos hace caso se para y agarramos a Daniela. Se la llevan, se la llevan a la nueve y de ahí al Ministerio Público. En el ministerio público ellas llegaron solas, después de ellas llegamos mi papá y yo en taxi. Llegamos y yo voy a poner denuncia por privación ilegal de la libertad.

Yo quise separar mi caso, dije, voy a denunciar que me levantaron, pero también señora le dije, voy a ser testigo de lo que está pasando con Daniela.

Pero para que yo sea testigo de lo que está pasando con Daniela, quiero pedirle aquí a ustedes a la policía, que en este caso era ahí en la PGJE eran ministeriales: ‘quiero pedirles que me protejan porque ya me levantaron, ya está corriendo peligro mi familia, entonces quiero pedir que si yo declaro ustedes me aseguren que yo voy a estar bien’ Entonces declaro esto.

Cuando declaro esto, cuando declara Daniela, sin yo saber a lo que nos estábamos enfrentando, me meten como si yo hubiera sido la hija del presidente. Me meten hasta adentro de la oficina y me dicen que se iba a ir esto a nivel nacional. Y le pregunto que ¿qué está pasando?, y me vienen diciendo que estamos enfrente de una red de trata de blancas que es desde aquí hasta Tijuana. Ya me está hablando de algo más grande que una simple desaparición así.

La declaración fue el 13, al día siguiente del levantón al día siguiente de que investigamos.

Cuando la señora esta Elvira llega con los policías a la casa donde yo estaba y la llevan a otra casa que casa de Yolanda, Yolanda enfrente de un policía le dice:

– ‘Señora sí están prostituyendo a Daniela. Señora sí, Daniela se está escondiendo porque le tiene miedo a Sandra su hermana’. Enfrente de un policía.

Y tienen ahí a Sandra y no la llevan ni siquiera para que un juez decida si se va a entrar a investigación. No la detuvieron ni nada. Nomás se burlaron de la señora.

Le pido a los ministeriales que por favor no metan a la policía municipal porque están involucrados están bien involucrados los policías municipales.

Porque ellos, iban en las madrugadas y duraban horas hablando ahí con ellas y se las llevaban.

Incluso la misma Daniela llegó a decir que se besaba o que tenía sus quereres con policías sabiendo que era una niña.

Entonces yo no quería que ellos estuvieran involucrados. Para mi ahorita la policía municipal, no.

Cuando yo estoy declarando todo, mis hijos están con mi mamá y mi esposo está trabajando ajeno a lo que yo estaba haciendo porque desde un principio él no quería que yo me metiera en esto. Estaba ajeno a esto. Me habla y le digo que sí que nos vamos a ver en la casa que probablemente él va a recoger a los niños pero no le confirmo nada pensando que él iba a llegar tarde. De repente me habla por teléfono y me dice que pasó por los niños con mi mamá y que están en mi casa.

¡En mi casa donde están vigilando las personas que me llamaron!. Entonces me aterroricé, porque ellos me estaban amenazando de que iban a matar a mi hijo de 3 años.

Ellos ya estaban hablando de tronármelo de desaparecérmelo y mi esposo sin saber.

Entonces le digo a la policía sabe qué mi esposo está corriendo peligro yo voy a parar con esto yo voy a ir con mi familia.

Me dicen tú no vas a ir a ningún lado, los que van a ir son los mismos policías ministeriales van a ir por él. Dice mi papá ‘pero yo los voy a acompañar’; ‘es que usted no …’; ‘yo los voy a acompañar’ les dijo; ‘yo me voy a asegurar de estar bien con mi yerno y con mis nietos y le doy seguridad a mi hija porque si yo voy ella va a estar tranquila’.

Me dicen ‘dale instrucciones a tu esposo de que agarre lo esencial para tus hijos y van a estar aquí bajo nuestro resguardo’. Así fue le hablé a mi esposo le dije que no se asustara, que iba a ir una policía ministerial por él, que todo iba a estar bien, que agarrara a los niños, que por favor no le hablara a nadie ni le dijera a nadie quién iba a ir por él y que no saliera de la casa.

Fueron los policías por él lo trajeron ahí, y toda esa noche nos tuvieron en custodia.

Nos llevaron a un hotel, nos dijeron que por nuestra seguridad no podía nadie saber del caso, que no se iba a meter reportes a prensa, a ningún medio, que porque se podría echar a perder la investigación de ellos.

Nosotros aceptamos con la condición de que ellos nos iban a proteger.

A mi me habló la Procuradora del Estado en Mexicali, vinieron gente de Mexicali y de Tijuana aquí precisamente por este caso. Osea es un caso grande y viene gente grande de allá, viene a ‘protegernos’ y dicen ‘se abre en este momento se abre presupuesto para proteger a los implicados tanto testigo como víctima’.

En el momento que dicen víctima, víctima es Daniela, sí es cierto, Daniela es la que fue abusada, la que fue vendida es ella, sí es cierto.

Yo me vengo convirtiendo en testigo de ella. Pero yo soy víctima de que por ser testigo de ella yo soy víctima de un levantón.

Entonces ellos no me estaban tomando como víctima en ese momento me estaban tomando como testigo protegido, siendo que sigo siendo víctima de un levantón o como lo quieran llamar, secuestro o privación ilegal lo que sea, es algo fuerte que hicieron con mis hijos.

Entonces me llevan al hotel, toda esa noche nos custodiaron muchos ministeriales. Nos sacan de ahí en la mañana y nos traen acá al Ministerio Público y nos traen para declarar ahora bien adentrado al caso ahora sin dejar mi caso ahora a declarar el caso de Daniela.

Ahí nos tuvieron sin comer, no habíamos desayunado y no habíamos comido hasta las 4 de la tarde que llegan y se dan cuenta de que no habíamos comido, ni mis hijos habían comido, entonces se movieron y nos compraron comida.

Porque para esto a ellos les mandaron un presupuesto para que nos tuvieran cuidados y lo que ocupáramos nos lo tenían que dar, comida, refugio y lo que necesitáramos. Mi esposo no puede salir a trabajar porque estamos con el miedo de que estas personas pueden hacernos algo. Nos tienen todavía amenzados entonces no puede salir a trabajar.

Yo no trabajo en sí pero tengo a mis hijos, ellos ahorita no entienden.

Entonces, al terminar las declaraciones, al terminar lo que ellos necesitaban de mi, mi palabra, mi declaración, termina y me dicen:

– ‘¿Entonces a dónde se van a ir?’
– ¿Perdón?, ustedes nos iban a proteger.
– ‘Sí pero fíjate que ahorita nos vamos a dedicar a Daniela porque ella es la víctima’

Le digo:

– ‘ok, ¿tenemos opción nos podemos ir a nuestra casa ya?’.
– ‘No, porque ahí corren peligro’.
– ‘ok, ¿entonces corremos peligro en mi casa, y entonces qué opciones nos dan?’.
– ‘Un familiar’, nos dicen.
– ‘¿Y nos van a cuidar con el familiar?’
– ‘Lo que pasa que ahorita lo que importa es Daniela ella es la víctima, pero los podemos llevar a un albergue si gustan’
– ‘¿Perdón a un albergue?’.
– ‘Es que fíjate que ahorita no podemos tener a tantos policías unos allá y otros acá’.

Ellos carecen de personal, mi problema no es. ¡Mi problema no es que carezcan de personal!, sea que contraten alguna agencia por fuera, lo que sea pero me importa mi seguridad.

Entonces, ‘ok déjense de cosas’ le digo, ‘¿qué tengo que hacer para poderme ir con un familiar mio?’. ‘Pues tú dices te podemos dar rondines’, me río nada más le digo ‘ok está bien, necesito que me haga un último favor, gire ahí algo que tenga custodia para ir a mi casa sacar mis cosas y poderme ir por un familiar’.

Sí hicieron un operativo me llevan a mi casa. Ya en mi casa viene una camioneta muy parecida a la camioneta que ya me había levantado y la paran ellos para hacerle revisión toman datos toman todo para ver si era, pero como yo no estaba segura no lo detienen pero igual le toman datos.

Yo estaba muy asustada porque en ese momento pues estábamos ahí con los niños, […] Nos traen al lugar donde estamos ahorita […] entonces llegamos ahí y me dice el policía que nos venía custodiando: ‘hasta aquí gracias Dennise vamos a estar al pendiente vamos a estar echando vueltas’, porque yo anteriormente ya había firmado un papel donde decía que me iban a custodiar hasta mi casa y eso, entonces les dije que está bien.

Toda la noche no se vio ni un solo ministerial dar vuelta por ahí.

Ellos ya sacaron la información que quisieron de mi. Ahorita nosotros no tenemos un presupuesto para nada, mi esposo no está trabajando ahorita, mis hijos no comen rebanadas de aire ni yo tampoco.

Y les digo a la mamá de Daniela le digo que me pase a uno de los oficiales porque ella está ahí, que me los pase para decirle ¿qué iba a pasar conmigo?, me pasa al licenciado y me dice, ‘No tu sigue tu vida normal tu no corres peligro es muy raro el caso que atentan con los testigos’.

Me están diciendo, ‘no no te preocupes tu sigue tu vida normal, es raro los casos que atentan con el testigo, no saben tu ubicación’.

¿Entonces ya me puedo ir a mi casa porque ya puedo seguir mi vida normal?. ‘No porque en tu casa estas corriendo peligro’.
 
 
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Fotografía de portada: Ricardo Meza Godoy / plex

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